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Cuerdas de escalada

La cuerda es uno de esos elementos que el ser humano creó desde el principio de los tiempos para facilitarse la vida. La caza, el estirado, el izado, la suspensión o el atado, han sido el empleo que se le dio desde un principio y que ha sido esencial para el progreso de la humanidad.

En los orígenes, las cuerdas estaban fabricadas a partir de las fibras de una planta y estas eran tan largas como lo era esa planta. Hasta que los antiguos egipcios desarrollaron la primera herramienta para elaborar cuerdas de juncos, con las que gracias a ellas y a unos cuantos miles de esclavos más, consiguieron erigir tan tremendas construcciones.

Con el paso del tiempo, la elaboración y el uso de las cuerdas han ido evolucionando hasta que a alguien se le ocurrió que quizás podría subirse a una montaña escarpada asegurado a la cintura con una cuerda de algodón o cáñamo a pesar de su poca seguridad.

Hoy en día la escalada ha evolucionado mucho y con ella el material. La cuerda es la línea que nos une a la vida, es nuestro ángel de la guarda que en todo momento nos vigila, detiene nuestra caída cuando forzamos el paso y volamos sin preocuparnos de cuán lejos está el suelo y además de una forma amortiguada, no como esas primeras cuerdas de algodón.

Por ser unos de los elementos más importantes de la cadena de seguridad, es conveniente tener el máximo conocimiento a la hora de tomar la decisión de cual elegir, cómo usarla y mantenerla.

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Construcción

Lo primer que tenemos que saber es cómo están construidas las cuerdas. Esto nos ayudará a comprender el comportamiento de la misma.

El material utilizado es la poliamida, el nylon 6 para las cuerdas dinámicas, debido a que su estructura molecular tiene mayores propiedades de elongación y elasticidad, y el nylon 6,6 con propiedades menos elásticas para las cuerdas estáticas.

Las cuerdas están compuestas de dos partes diferenciadas: el alma y la funda o camisa.

El alma es un conjunto de hilos trenzados que crean un cordón más resistente y de mayor diámetro, que a la vez se trenzan con otros cordones iguales para conseguir un diámetro y una resistencia aconsejable. El alma, ocupa prácticamente la mayoría de la cuerda y soporta más o menos entre dos y tres tercios del total de la resistencia de la cuerda.

Dependiendo de cómo estén trenzados esos conjuntos de hilos, conseguiremos que la cuerda tenga unas características determinadas.

Si el alma se construye colocando los hilos de forma longitudinal y en paralelo, se consigue una cuerda estática. En cambio, si los hilos se van girando a izquierda o derecha, aumentará su elasticidad y se conseguirá una semiestática. Y si se trenzan formando una especie de muelle que absorbe y transforma la energía en calor se convertirá en una cuerda dinámica.

Contra más trenzado tenga, más se estirará antes de romperse. Cuando una cuerda no ha superado el test de rotura es porque muchas de sus fibras del alma se han fundido por el calor producido. En el caso de la poliamida 6, esto sucede al alcanzar los 202ºC.

La funda o camisa es la parte visible de la cuerda. Soporta un tercio del total de la resistencia de la cuerda y además tiene la función de proteger el alma de los elementos agresivos como por ejemplo la arena, y da la característica de maniobrabilidad.

El grosor y número de hilos utilizados en la construcción de la camisa, determinará esa resistencia a la abrasión, la durabilidad, el tacto y la maniobrabilidad.

Las camisas que han sido construidas con un bajo porcentaje de trenzado, empezarán a soltar pelusa. Esto hará que la cuerda sea más blanda y le dará un mejor tacto y manejo. En cambio, las que tienen un mayor número de trenzado, mantienen el aspecto de nuevas durante más tiempo aunque serán más rígidas y menos manejables.

También influye el tipo de tensión que se le dé a las fibras durante el trenzado, en el resultado final de la cuerda. Si se le ha dado poca tensión, la camisa estará más suelta siendo la cuerda más flexible y blanda, pero se aplastará más fácilmente y durará menos. En cambio un trenzado de los hilos con mayor tensión evitará el deslizamiento de la camisa y que entre suciedad en el alma, pero será más rígida y más incómoda de manejar.

Tipos

Hay diferente tipos de cuerdas, según sus propiedades y homologación. Estas tienen que usarse de una manera determinada y son específicas para una especialidad de escalada o actividad de montaña.

Las dividiremos en tres grupos: estáticas, semiestáticas y dinámicas.

* Cuerdas estáticas: Las cuerdas estáticas no están homologadas como EPI (equipo de protección individual) ya que no absorben nada de energía en caso de caída. Están fabricadas en poliamida y son muy resistentes a la carga y aguantan mejor a la intemperie. Se usan para montar parques de aventura (tirolinas y puentes) y rescates. La resistencia de una cuerda estática de 10 mm es de unos 2.800 kg.

* Cuerdas semiestáticas: Las cuerdas semiestáticas no tienen apenas propiedades de elongación (menor a un 5 %) y por ende, de absorción de impacto.

Según homologación, se dividen en tipo A, B, C y L.

Las de tipo A y B según la norma EN 1891, están construidas en poliamida y se usan para descender y progresar por ellas, y a pesar de que no están pensadas para retener caídas, la normativa obliga a que aguanten una caída de factor 1 anudada con doble ocho en los dos extremos, en cinco caídas sucesivas con un intervalo de 3 minutos con una masa de 100 Kg para las de tipo A y 80 Kg para las de tipo B y una fuerza de choque inferior a 6 KN en la primera caída de factor 0,3 con una masa de 100 Kg para las de tipo A y 80 Kg para las de tipo B.

Las de tipo A son las más seguras ya que su diámetro es de 10 a 10.6 mm. Están indicadas para espeleología, trabajos verticales, equipar vías o como cuerdas auxiliares en Big Wall. Tienen una resistencia a la carga de unos 2.200 kg.

Las de tipo B son algo más finas, con un diámetro de 8,5 a 9,5 mm. Se pierde seguridad pero en cambio se gana en ligereza y maniobrabilidad. Están indicadas para expertos en espeleología o descenso de barrancos. Tienen una resistencia a la carga de unos 1.800 kg.

Las de tipo L, según la norma EN 564 como las de tipo A y B, suelen estar construidas en poliamida, pero su diámetro es inferior a los 8,5 mm. Se utilizan para espeleología, pero son más débiles a la abrasión y hay que manejarlas con mucho cuidado. Su resistencia a la carga es de unos 1.600 kg. Pueden llegar a estirar más de un 6% con el peso y deben de aguantar un mínimo de dos caídas de factor 1 con una masa de 80 kg.

Esta normativa solo es vigente en Francia, en el resto de países, a este tipo de cuerdas se las considera cordinos.

Las de tipo C, con un diámetro de entre 9 y 9,5 mm, son las que denominamos flotantes y están construidas en polipropileno. Este material tiene la propiedad de la flotabilidad, por lo que se uso está destinado exclusivamente al descenso de barrancos. Por el contrario, tiene una menor resistencia que la poliamida a la abrasión y al calentamiento por el uso de los descendedores, por lo que es más fácil que este tipo de cuerdas se dañen al rozar en un saliente por la fricción al rapelar. Por eso, se están construyendo cuerdas con el alma en polipropileno y la camisa en poliamida, para así conseguir la ventaja de los dos materiales.

En ningún caso, utilizar este tipo de cuerdas para actividades donde hay que detener una caída, como la escalada o el alpinismo.

* Cuerdas dinámicas: Las cuerdas dinámicas tienen la propiedad de estirarse y absorber la energía producida en una caída y así disminuir el impacto (fuerza de choque) sobre el escalador. Están fabricadas en poliamida y dependiendo de su diámetro se usarán de una forma y para una actividad determinada.

– Cuerdas dobles: Se utilizan en alpinismo, escalada en hielo y escalada en roca de varios largos sin equipar o equipados cuando es necesario hacer rapeles largos. Su diámetro ronda entre 8,1mm y 9mm. La particularidad de esta cuerda es que no se puede usar sola. Hay que llevar dos cuerdas. El primero de cordada se encuerda con los dos cabos y al otro extremo se puede encordar otro escalador atándose también los dos cabos, o dos escaladores encordándose uno a cada cabo y así formar una cordada de tres.

Solo se pasa una cuerda en cada seguro, alternando una u otra dependiendo de las conveniencias. Al chapar alternativamente los cabos, limitamos el rozamiento de la cuerda, por lo que son ideales cuando la vía no es muy recta o cuando los seguros no se pueden colocar en una línea vertical, consiguiendo que la cuerda no roce tanto o pese cuando llevamos ya varios metros escalando. Otro factor importante de pasar solo una cuerda por cada seguro es que se reduce la fuerza de choque, algo muy importante si el seguro no es muy fiable. Además, protegen mejor en caso de caída de piedras o sobre aristas. Si se pasan las dos cuerdas por el mismo mosquetón estaremos duplicando la fuerza de choque.

Cuerdas gemelas: Se utilizan en alpinismo, para atravesar terrenos glaciares, escalada en hielo o en vías largas. Son cuerdas muy ligeras, con diámetros que rondan desde 7,5mm a 8mm. La particularidad de estas cuerdas es que no se pueden usar solas, hay que llevar dos. Cada escalador se encuerda los dos cabos y siempre hay que pasar la dos cuerdas por el mosquetón. Su ventaja en relación a la cuerda en simple es que permite hacer rápeles más largos, es más ligera que la cuerda en doble, pero en contra no permite separar los cabos.

Tanto para cuerdas gemelas como para las dobles, es muy aconsejables comprarlas de colores lo más diferenciados posibles (Azul y rojo, amarillo y lila, etc) para así saber fácilmente de qué cuerda hay que tirar a la hora de recuperar un rapel y que no se empotre el nudo o para avisar al asegurador qué cuerda queremos que recupere en cada momento, sobre todo si están ascendiendo dos segundos a la vez.

Hay alguna cuerda, como la corbie de 8,6mm de Edelrid o la joker de Beal de 9,1mm que están homologada para ser usada de cualquiera de las 3 formas.

Propiedades de las cuerdas

Las cuerdas tienen ciertas propiedades que las normativas dejan muy claro cuales deben ser los valores mínimos que tienen que ofrecer para que sean seguras. Por lo que conocer estas propiedades y los datos de estas normativas nos ayudarán a diferenciar entre un modelo y otro.

* Fuerza de choque: La fuerza de choque es el impacto que el escalador recibe en el momento en el que la cuerda detiene la caída. Esta fuerza de choque es absorbida por todos los elementos que intervienen en el aseguramiento: asegurador, cintas, arnés y sobre todo la cuerda.

La fuerza de choque dependerá del factor de caída, del peso del escalador y de la capacidad de absorción de la cuerda, por lo que cuanto más baja sea la fuerza de choque de una cuerda, menor será el impacto recibido por el escalador.

En la etiqueta de la cuerda, lo que veremos indicado es la fuerza de choque máxima. Este valor se consigue en un laboratorio, sometiendo a la cuerda a una caída sobre un anclaje fijo, una masa inerte y la cuerda bloqueada. Algo muy extremo y nada parecido a la realidad, ya que en una situación real, somos nosotros los que caemos (una masa que se deforma y no una pieza de metal). La cuerda pasa por unas cintas que también absorben energía y no está anclada a un punto fijo, sino que pasa por un asegurador conectado a otra persona que disipará y amortiguará más la caída.

Pero con el tiempo y tras varias caídas la capacidad de absorción van perdiéndose y por ello, la fuerza de choque aumenta.

Pero no solo es importante una fuerza de choque baja para que el escalador tenga una detección de la caída más suave. En escalada sobre seguros no fijos o fijos de dudosa fiabilidad como spit o buriles viejos, también es muy importante lo que se denomina el efecto polea.

Cuando un escalador cae, toda la carga recae sobre el último seguro, pero no solo la carga del escalador, sino que también hay que sumarle la carga que viene del asegurador que está al otro lado de la cuerda. Aunque esta carga es menor debido a que se disipa algo de energía por fricción en el mosquetón, este último seguro está soportando por el efecto polea 1,6 veces la fuerza que recibe el escalador.

Contra menor fuerza de choque tenga la cuerda, más difícil será que salte un fisurero, un friend, un tornillo de hielo o un spit precario.

La normativa EN892 exige que una cuerda simple tenga una fuerza de choque inferior a 12 KN en la primera caída de factor 1,77 con una masa de 80 kg, ya que éste es el valor máximo que una persona puede resistir sin padecer lesiones mortales.

Una fuerza de choque inferior a 8 KN en la primera caída de factor 1,77 con una masa de 55 kg para una cuerda doble.

Y una fuerza de choque inferior a 12 KN en la primera caída de factor 1,77 con una masa de 80 kg sobre dos cabos para una cuerda gemela.

Cuanto menor sea ese valor expresado en KN más amortiguada serán las caídas, pero también hay que tener en cuenta que quizás más se estiren, por lo que más chicle puede hacer en un top rope, o más peligro de tocar suelo o una repisa si se cae cerca de él.

La fuerza de choque aumenta con las caídas y el uso, por lo que una fuerza de choque alta casi al límite de la normativa alcanzará en poco tiempo su límite de utilización.

Fuerza de choque mínima = seguridad máxima.

(1 KN equivale a 100 Kg fuerza).

* Factor de caída: El factor de caída digamos que es la dureza de una caída. Su valor va de 0 a 2, cuanto más alto es el valor más dura es la caída. Este valor se obtiene dividiendo los metros de caída entre los metros de cuerda desplegada.

Como vemos, la dureza de la caída no depende de la longitud de la caída como nos podría mandar la lógica. En según qué situación, una caída de diez metros es menos dura que otra de tres. A mayor cuerda desplegada, más podrá estirarse para amortiguar la caída.

Una caída de 4 metros desde una reunión sin chapar nada y llevando desplegados 2 metros dará como resultado un factor 2, lo más grave. En cambio, una caída de 10 metros habiendo pasado varios seguros y llevando 20 metros de cuerda desplegada dará un valor de 0,5, una caída mucho más suave y amortiguada.

La normativa exige que las cuerdas simples resistan al menos 5 caídas consecutivas realizadas cada 5 minutos de factor 1,77 y una masa de 80 kg.

5 caídas consecutivas realizadas cada 5 minutos de factor 1,77 y una masa de 55 kg para cuerdas dobles.

Y 12 caídas consecutivas realizadas cada 5 minutos de factor 1,77 y una masa de 80 kg sobre 2 cabos.

Éste es otro de los datos que aparecerán en la etiqueta de tu cuerda nueva. Contra mayor sea este número más segura es la cuerda.

* Deslizamiento de la funda: Como ya explicamos al principio, las cuerdas están compuestas de dos partes: el alma y la funda o camisa. Debido sobre todo al deslizamiento de la cuerda por los descensores, estas dos partes pueden llegar a separarse. La camisa tiende a deformarse y crear una zona más floja y bultos si no ha sido bien construida, produciendo lo que se llama el efecto calcetín. Esto dificulta el paso de la cuerda por los aparatos aseguradores o descensores, aumentando el riesgo de que se atasquen y también hace que se desgaste más rápidamente la cuerda escalando en top rope.

Algunas cuerdas identifican este valor en la ficha de prestaciones de la etiqueta y otras no. Este valor, medido en milímetros, indica el desplazamiento de la funda sobre el alma después de que la cuerda haya sido estirada cinco veces a través de un agujero de 12 mm con una fuerza de 15 kg. Contra menor sea este número y más se aproxime al 0 menor será la proporción de lo que puede llegar a separarse y por tanto de mejor construcción será la cuerda.

* Anti aristas: Una de las pocas posibilidades que tiene una cuerda de partir es por caer sobre una arista afilada.

Las pruebas se realizan con una masa de 80 kg o 55 kg para cuerdas dobles con un factor de caída de 1,77 sobre una pieza metálica que simula un mosquetón de 5 mm de radio teniendo que aguantar al menos una caída.

Que una cuerda soporte este test se consigue reforzando la camisa interiormente con distintos tipos de monofilamentos.

Si sobretodo haces vía clásica en terreno donde puede haber aristas, escalada alpina, big Wall o sobre estalactitas, es una muy buena elección que tu cuerda sea antiaristas.

* Alargamiento: El alargamiento dinámico es el alargamiento de la cuerda durante la primera caída en el test UIAA. Este alargamiento debe de ser inferior al 40%.

El alargamiento estático es el alargamiento con una carga de 80kg. Este no debe de superar el 10% para una cuerda simple, el 12% para una cuerda doble y el 10% para una cuerda gemela con los dos cabos atados.

A priori puede parecer que contra más se alargue una cuerda mejor porque más dinámica será la detección de la caída, pero no es del todo así, ya que tenemos que contar que si se estira mucho, también corremos el riesgo de que podamos alcanzar una repisa o el suelo a pesar de caer a una altura desde donde pensemos imposible que lleguemos a tocar.

* Número de usos: Los usos son grupos de hilos con los que se construye la camisa de la cuerda. Una cuerda con un número de usos elevado consigue que sea más dinámica. Una cuerda con un número de usos menor la convierte en más resistente a la fricción.

Si solemos escalar de primero forzando siempre nuestro límite y solemos caer a menudo, mejor elegir una cuerda con más usos (48). Si por el contrario escalamos sobre un grado de confort y muchos top ropes, mejor una con menor número de usos (32).

* Diámetro / Peso: Las cuerdas no tienen el mismo diámetro en toda su longitud. El valor que se le da es la media del tomado en al menos seis secciones de la cuerda.

Por lo que si el diámetro y la ligereza es algo importante a la hora de elegir una cuerda para ti, es mejor compararlas por el peso por metro que por el diámetro, ya que este indicativo es mucho más fiable. Podrás encontrar una cuerda en una marca de un diámetro mayor que pesa menos que otra de diámetro menor en otra marca.

La indicación del peso de la cuerda en la ficha técnica de la etiqueta está expresada en gramos por metro.

Las cuerdas más finas pesan menos, corren mejor por el asegurador y las cintas y se chapa mucho más fácil, por lo que se necesita un coste energético menor.

Por el contrario, no son nada recomendadas para escaladores pesados y sobre todo aseguradores inexpertos, ya que hay que saber muy bien que aparato asegurador usar y estar muy atento en todo momento. Por otro lado, la vida útil de estas cuerdas es mucho menor, ya que se deterioran mucho más rápido que una cuerda de mayor diámetro.

Como explicamos en la construcción de las cuerdas, la parte que más tensión soporta del conjunto es el alma, por lo que cuando queremos bajar el diámetro y peso de una cuerda tenemos que prescindir de algo, y ese algo será de la camisa, de ahí que las cuerdas finas bajen sus prestaciones de durabilidad.

Para escaladores cuyo peso es de 80 kg o superior y escaladores principiantes, son recomendables diámetros de 10,2 a 10,5 mm en cuerdas simples, dejando las más finas (9 mm, 9,4mm, 9,8mm) para escaladores experimentados que necesiten las prestaciones de una cuerda fina y ligera.

* Longitud: Las longitudes más utilizadas son 60, 70 y 80 metros. Aquí tienes que valorar de qué longitud son las vías de las zonas en las que sueles escalar habitualmente. Piensa que necesitas el doble de cuerda de lo que mide la vía. Para una vía de 25 metros necesitarás 50 metros como mínimo y si es una vía de 36 metros necesitarás 72 metros de cuerda. Eso si no hace travesía o techos, que al final consume más metros que la vertical del descuelgue al suelo. Sea como sea, siempre será mejor las más largas, siendo el único inconveniente que pesará y ocupará un pelín más y que tendrás que mover más metros a la hora de recogerla o pasarla en una vía por el descuelgue.

A favor, podrás meterte en cualquier vía sin problemas de que quedarte corto, y en el momento de tener que cortar los cabos por deterioro te seguirá quedando una cuerda igualmente larga, cosa que cuando cortas 2 m de cada cabo de una de 60 metros ya no podrás escalar vías de más de 26 metros.

Algunas cuerdas tienen marcadas de alguna manera la mitad de su longitud. Lo más común por los fabricantes es que marquen el centro de la cuerda con una tinta negra

Alguna marca como Beal, vende esta tinta en botecitos para que tú mismo puedas marcar tu propia cuerda.

Otra alternativa que usan los fabricantes, es construir la mitad de la cuerda de un color y la otra de otro color diferente, o una mitad con un dibujo y la otra con otro. Esto último se consigue deteniendo el proceso de trenzado a mitad de la cuerda y reacomodando las bobinas para obtener un dibujo distinto.

Sea como sea, poder controlar visualmente donde está el centro de la cuerda evitará accidentes por que el escalador haya sobrepasado la mitad de la cuerda antes de llegar al descuelgue y no quede cuerda suficiente para poder descenderlo hasta el suelo. O por dejar un cabo más corto que el otro al pasar la cuerda en doble por una reunión para rapelar, y se salga el descensor por el cabo más corto antes de llegar al suelo o a la siguiente reunión.

Por ello, es bueno atar el cabo libre de la cuerda a la sabana de la funda o hacerle un nudo en el extremo. Y en el caso de los rapeles hacer siempre un nudo en cada uno de los dos cabos.

* Tratamientos hidrófugos: La poliamida, material con el que están construidas las cuerdas de escalda, tiene la capacidad de absorber agua. Una cuerda al absorber agua se vuelve más pesada, menos resistente (hasta un 30% menos), menos resistente a la abrasión, más elástica y menos manejable, más aún si se congela y se convierte casi en un cable rígido.

Los tratamientos “Dry” añaden a las cuerdas las propiedades de no absorber agua, o al menos, absorber la menos posible. Esto se consigue con un tratamiento de un compuesto químico hidrófugo que se polimeriza a altas temperaturas en los hilos con los que posteriormente se elaborará la cuerda.

Si vas a usar la cuerda para alpinismo, escalada en hielo o vía larga con posibilidad de que te llueva, agradecerás que tu cuerda sea hidrófuga. Al no absorber agua se consigue que no aumente su peso, su volumen, que sea mucho más fácil de manejar, hacer y deshacer nudos y que no se congele en caso de actividades invernales. Una cuerda mojada puede perder hasta un 30% de resistencia.

Además, estos tratamientos en la camisa hacen que la cuerda corra mucho mejor por los mosquetones y el dispositivo de freno (Ojo con la cuerda nueva si es de un diámetro fino) y que sea algo más resistente a la abrasión.

Datos técnicos individuales de la cuerda

Dentro de la cuerda, en el interior del alma hay una cinta identificativa del largo de toda la cuerda. En ella se indica todos los datos de la cuerda; nombre, diámetro, tipo, número de la normativa y año de fabricación. También en el interior de la cuerda hay un hilo de un color determinado que indica el año de fabricación.

El cabo de la cuerda viene recubierto con una especie de tira de esparadrapo con una serie de información.

CE – Conformidad con las normativas de la comunidad europea.

Diámetro

Longitud

Tipo de cuerda (simple, doble o gemela)

Nº de lote – las dos últimas cifras indican el año de fabricación.

Normativa:

EN1891: Referencia técnica. (Normativa cuerdas semiestáticas).

EN892: Referencia técnica. (Normativa cuerdas dinámicas).

EN564: Referencia técnica. (Normativa cuerdas auxiliares y cordinos).

EN565: Referencia técnica. (Normativa de las cintas).

Consejos

¿Cuánto dura una cuerda?

En un test realizado sobre una cuerda de 10,5 mm y tras someterla a 125 caídas de factor 0,6 se comprobó que perdió el 65% de su resistencia.

Según los fabricantes las cuerdas, como cualquier elemento textil (cintas, cordinos, arneses…), tienen una vida de utilización máxima de 10 años desde el momento de la fecha de fabricación.

Por lo que es interesante al comprar una cuerda, fijarse en la fecha de fabricación y que esta sea lo más reciente posible, si puede ser del mismo año o el anterior. En el caso de que tenga 5 años o más no lo compres.

Independientemente de que la cuerda que hayas comprado haya sido fabricada en ese mismo año o hace 4, se recomienda usarla 5 años como mucho.

Esta vida útil depende de la frecuencia de uso que tenga, de las caídas que ha soportado, el rozamiento que haya sufrido, como ha sido almacenada, los rayos UVA, humedad, elementos agresivos con los que haya podido entrar en contacto como ácidos, tierra…

Total, que esa vida útil máxima de 10 años es para cuando la cuerda casi ni la has sacado de su embalaje, ha estado guardada dentro de un armario sin humedad y sin que le haya dado la luz.

Sí sales a escalar de una forma esporádica deberías desecharla sobre los 5 años.

Si escalas prácticamente cada fin de semana, días festivos y vacaciones, sobre los 2 o 3 años deberás de cambiarla y seguramente mucho antes ya habrás tenido que cortar varias veces los cabos.

Para los afortunados que pueden escalar casi a diario deberían de cambiarla antes del año.

Pero una mala caída sobre un filo, o que haya entrado en contacto con un ácido, puede ser motivo para tener que desechar la cuerda en su primer uso.

Para que nuestra cuerda dure lo máximo posible

Normalmente las cuerdas vienen enrolladas en forma de madeja y sujetas con dos cintas de fleje. Es aconsejable no cortarlas con un cúter u objeto punzante. Si tiras con los dedos del extremo de la cinta pegada hacia detrás se despegará sin mucho esfuerzo y evitaras dañar la cuerda nada más comprarla.

Desenrollar una cuerda nueva puede ser un poco caos, así que es mejor hacerlo en casa para evitar que se nos enrede el mínimo posible. Una vez quitadas las cintas de sujeción hay que coger el medio de la cuerda y empezar a deshacerla desde ese punto dándole vueltas. Una vez la tenemos toda desplegada en el suelo, la pasaremos de una lado y luego del otro para así dejarla completamente pasada sin ningún bucle, nudo o rizo.

La arena puede atravesar la camisa y llegar al alma produciendo pequeños cortes en los hilos que disminuirá la resistencia, por lo que es importante protegerla al máximo de este agente dañino desplegándola sobre una funda con sábana, y limpiando el grigri o el aparato que usemos para asegurar de arena y suciedad acumulada.

Para transpórtalas y evitar que se ensucien podemos usar unas fundas con sabanas de tela.

Bolsa con sábana para cuerda

Inevitablemente, por mucho que quieras mantenerla en la sabana, con el tiempo acabará ennegreciéndose y llena de arena. Las cuerdas, como todo el material textil, se pueden lavar en un barreño grande, o mejor aún en una bañera con un jabón especial para cuerdas, o en su defecto uno neutro para prendas delicadas y una temperatura inferior a 30º C. Beal tiene un jabón de este tipo y un cepillo en forma de cilindro que ayuda a limpiarlas de una forma más eficaz.

Cepillo para cuerda

Una vez hayamos terminado el proceso de frotado habrá que enjuagarlas muy bien hasta que no salga nada de espuma y poner a secar en un lugar lo más extendida posible sin que le dé el sol directamente.

Aún que es recomendable lavarla a mano también se puede hacer en la lavadora, para ello introduciremos la cuerda en una funda de almohada o bolsa de tela para almacenar los sacos de pluma, desplegada y sin ordenar. Esta bolsa irá a la lavadora y pondremos el programa para prendas delicadas a una temperatura menor de 30°C.

Nunca utilizar limpiadores a presión, ya que estos pueden hacer penetrar la arena o suciedad al alma y cortar las fibras.

Las cuerdas hay que almacenarlas en un lugar seco, fuera del alcance de la luz solar, sin objetos punzantes y de agentes corrosivos como disolventes, ácidos, gasolina, gasoil, baterías, etc. No solo le afecta el producto en sí, sino también sus gases pueden estropear la cuerda sin que haya signos evidentes.

Escaladores de 80kg o más, no utilizar cuerdas de diámetros finos. En deportiva no bajar del 10,2.

No utilizar tu cuerda dinámica con la que escalas para otras cosas que no sea escalar, tal como montar puentes, tirolinas, ascender por ella con bloqueadores, remolcar un coche o cualquier otra cosa que se te pueda ocurrir.

No rapelar o descender al compañero a gran velocidad, eso hace que por fricción se caliente en exceso las fibras de la camisa.

Evitar hacer top ropes en vías cuyo descuelgue estén en una zona de rampa donde la cuerda roce en exceso.

Igualmente, evitar hacer péndulos que comporte la misma situación.

Después de cada vía o pegue, sobre todo si has tenido alguna caída, cambia el cabo para encordarte. Además de no hacer trabajar siempre las mismas fibras, evitarás que se rice en exceso la cuerda.

No pisar la cuerda cuando esté en el suelo. Aparentemente parece que no le pueda afectar, pero al pisarla estás pellizcando las fibras del alma y puedes facilitar que le entre arena o suciedad a través de la camisa al chafarla y presionar.

No dejar la cuerda expuestas innecesariamente al sol.

Cuando hayamos acabado nuestra jornada de escalada, en vez de plegar la cuerda en bucles, mejor dejarla en la sabana de la funda y atar los cabos a los bucles, de esa forma evitaremos que se rice y además es mucho más cómodo.

Cómo revisar la cuerda

Las cuerdas hay que revisarlas de vez en cuando de una forma visual y táctil.

Visualmente hay que mirar que la camisa no se haya despeluchado, quemado por la fricción, le haya salido parte del alma (flores) o se vea el alma directamente. Si está muy descolorida también es signo de envejecimiento debido a los rayos solares. Y si se ve plana es que se ha separado la camisa del alma.

Tramo de cuerda plana y despeluchada

Con los dedos hay que recorrer toda la cuerda palpando que esté uniforme y no tenga zonas aplastadas y más blandas que el resto.

Se pasará toda la cuerda haciendo bucles. Al doblar la cuerda, la parte superior del bucle no tiene que poder llegar a tocarse del todo, siempre tiene que formar un pequeño arco. En el caso de que se junten, querrá decir que el alma está deteriorada a pesar de que la camisa no presente ningún deterioro.

Lo más común es que se desgasten los primeros metros de los cabos debido al trabajo de los nudos y que más o menos siempre se cae sobre el mosquetón a la misma altura.

Cuando los tramos dañados se encuentran en los extremos, basta con cortar un poquito después de la zona defectuosa. Si está más al interior quizás podrás sacar dos cuerdas más cortas para cuando vayas al rocódromo o algún sector de vías cortas, pero tendrás que comprar una cuerda nueva.

La cuerda hay que cortarla con un corte limpio, he inmediatamente quemar la punta para que no se deshilache. Es interesante cubrirlo con esparadrapo y apuntar sobre el esparadrapo con un indeleble la longitud final una vez descontando los metros que hayas cortado.

Cuando se empieza a ver deteriorada es momento de deshacernos de ella a pesar de que no nos venga nada bien invertir en una nueva. Nuestra vida no tiene precio.

Lo ideal es cortarla en trozos pequeños y tirarla, así nadie tendrá la tentación de volver a usarla.

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