Entrar en Colombia ha sido, en parte, como volver a casa. Mismo idioma, algunas costumbres parecidas y pasar mucho tiempo con amigos que hacia años no veíamos y otros nuevos que nos llevamos en el corazón.

Bogotá nos recibe con frío y lluvia. Solo el cariño de nuestros amigos allí nos dieron el calor que tanto añorábamos después del frío invierno en Oceanía. Tras varios días de descanso, aprender qué frutas se pueden comer o no y visitar lo más característico de la ciudad como: Montserrate, Centro Histórico o el barrio de la Candelaria, decidimos que ya estábamos listos para recorrer el país.

Colombia 2015 (011)-1

Colombia 2015 (017)-1

Colombia 2015 (015)-1

Suesca, a muy poquitos kilómetros de Bogotá, es la zona de escalada más popular del país. Allí recordamos que era trabajar. Ayudando en las tareas del refugio, pasamos una semana inolvidable en compañía de los escaladores locales. Solo nos sacó de allí la lluvia y el frío que no cesaba.

Colombia 2015 (024)-1

Colombia 2015 (037)-1

Más al norte llegamos a Tunja, con la ilusión de alcanzar el buen tiempo que la gente nos decía que existía a solo unos kilómetros saliendo de Bogotá. Pero allí el clima era más de lo mismo. Desde Tunja visitamos Villa de Leyva y Monguí. Villa de Leyva es uno de los pueblos coloniales más bonitos de Colombia, con sus fachadas blancas, la plaza más grande de Latinoamérica y calles empedradas que hace difícil disfrutar de sus edificios y caminar a la vez. Mongui, mucho más pequeño y colores navideños (muy apropiado para esta época del año) descubrimos que era más famoso por su fábricas de balones que por su construcción colonial.

Colombia 2015 (056)-1

Colombia 2015 (061)-1

Colombia 2015 (064)-1

Colombia 2015 (071)-1

En San Gil por fin brillaba el sol. Después de varios meses, por fin podíamos dejar de vestir la misma sudadera y pantalón largo con el que llevábamos todo el invierno. Desde allí visitamos Barichara, otro pueblo colonial. Este caracterizado por sus tejados color cobre.

Colombia 2015 (076)-1

Colombia 2015 (082)-1

Colombia 2015 (086)-1

Tras varias horas, pocos kilómetros y muchas curvas, llegamos a La Mojarra. Esta es sin duda la mejor zona de escalada del país. Un clima perfecto, un refugio para escaladores increíble y mucha, mucha roca.

Escalada en La Mojarra-La Mojarra 3-1

Escalada en La Mojarra-Latinoamerica 5.9-1

Con mucha pena, pero con ganas de llegar al Caribe, cogemos un bus nocturno para cubrir uno de los tramos peligrosos de Colombia por la actividad de ladrones y guerrilla en sus carreteras. Este día no tenía que pasar nada y llegamos a Santa Marta, la ciudad más antigua levantada en Sudamérica. Pero este no era el Caribe que esperábamos; edificios destruidos, calles polvorientas, un calor y humedad insoportable y un intento de robo a manos de dos chavales poco predispuestos. “Pues si quieres caldo toma dos tazas” El Paque Tayrona, nuestro principal destino, estaba cerrado por limpieza espiritual, por lo que tuvimos que esperar 3 días en esta “bonita” ciudad hasta su apertura. La espera mereció la pena por disfrutar de este bonito parque nacional, con aguas azul turquesa (aunque bastante agitadas), bloques de granito blanco (imposible de subirse a ellos por el calor y la humedad) y las excursiones por los bosque fluviales a antiguas ruinas de asentamientos indígenas.

Colombia 2015 (120)-1

Colombia 2015 (125)-1

Colombia 2015 (129)-1

Colombia 2015 (132)-1

Cartagena de Indias es la ciudad más bonita y colorida de Colombia y también una de las más seguras (al menos su centro histórico). Perderse por sus calles sin rumbo fijo es toda una experiencia. Nunca sabes que rincón te va a sorprender más.

Colombia 2015 (135)-1

Colombia 2015 (151)-1

Colombia 2015 (163)-1

Colombia 2015 (170)-1

Y llegamos a Medellín, donde tenemos el resto de amigos por visitar. Con ellos no paramos ni un momento: visitar esto, comer, visitar lo otro, comer…Y me dieron mi mejor regalo de cumpleaños: escalar en El Peñol, un gran monolito de granito aislado en una zona de embalses. Un paisaje espectacular con vías de adherencia como las de mi casa. Para finalizar el día, vuelta a Medellín. Es “la noche de las velitas”!! Toda la ciudad se ilumina con miles de velitas de cera, mientras la gente pide sus mejores deseos al encenderlas y se echan a las calles a disfrutar de la mejor compañía.

Colombia 2015 (184)-1

Colombia 2015 (179)-1

Colombia 2015 (188)-1

Desde aquí, el resto del viaje cogió velocidad y en pocos días vistamos lo que nos quedaba de Colombia sin pausa.

El Eje cafetero, con campo base en el bonito pueblo de Salento y el Valle de Cocora como el lugar estrella. Con sus altísimas palmas de cera, sus colibrís y bonitas montañas.

Colombia 2015 (189)-1

Colombia 2015 (196)-1

Colombia 2015 (207)-1

El Desierto de la Tatacoa, con sus increíbles laberintos de un color rojizo es inolvidable al amanecer y dormir bajo uno de los cielos más estrellados, no te deja indiferente.

Colombia 2015 (236)-1

San Agustín, con sus valles y estatuillas que aun hoy son una incógnita para los arqueólogos.

Colombia 2015 (268)-1

Solo quedaba viajar de día a Popayan y de ahí a Ipiales para no exponernos a los recientes robos de autobuses nocturnos que en esa zona de montaña efectúan los ladrones. Con la visita al santuario de Las Lajas nos despedimos de Colombia, donde no todo el mundo son traficantes, ladrones o asesinos y donde si todos son amables y como dicen ellos: siempre a la orden para lo que necesite.

Colombia 2015 (294)-1